Primera noche en Marienbachzentrum

Después de mi súper contundente desayuno de TRES galletas (parecidas a las príncipe) y estar despierta más de un día y medio…no era persona. No lo era. PARA NADA! Si no recuerdo nada de lo que hice mientras trabajábamos es seguramente porque no era consciente. Nos fuimos a una especie de parque de bomberos pero sin bomberos, desde fuera veías camiones, coches grandes furgonetas.. No sé exactamente como llamarlo en español. Como pude, supliqué algo de cafeína y me dieron una botellita de plástico que ponía “Cola Mix” a mi…mientras tuviera burbujitas para abrirme los párpados y cafeína para animarme…me daba igual..o eso creía. Acerco la botella que contenía lo que yo pensaba que era un divino néctar de los dioses para reanimarme pero NO! Me reanimé, sí, pero no por la cafeína. Era algo parecido a la cocacola pero demasiado distinto.
Lo de ser marrón con gas lo cumplía pero lo demás… No sé yo. En resumidas cuentas! Era una especie de refresco alemán, cola a secas con zumo de naranja. En ese momento pensé que prefería beber agua de fregar pero a día de hoy la añoro y allí no dejé de beberla, es súper refrescante.
Cuando ya POR FIN terminamos de trabajar, a mi se me hizo peculiarmente más largo porque estaba muerta de sueño pero no fue para tanto, pedí por todos los dioses…que me llevaran al gimnasio a SO-BAR-LA todo el día si era posible..

A las dos o así me veo subiendo tres pisos de gimnasio para llegar a nuestra habitación, la de las chicas! Era un jod#€%! HOR-NO ! Pero estaba TAN cansada que me daba igual. CRASO ERROOOOOR el mío. Mi cara era la de un zombie, tras de mi venia un chico checo, sin camiseta, no sé porqué pero iba así. El susodicho llevaba mi “cama” bueno…a todo lo llaman cama ahora. Era una hamaca de playa, de las de tomar el sol. Para una persona normal estaba bien..pero yo…No soy normal. Mi espalda ya tenía demasiados zig zags como para hacerme más.
En la habitación hacia un calor inusual..raro..para ser Alemania.. Un calor típico de Cadiz en Agosto…un calor atípico… Qué puto calor…
El chico me ayudó a montar la cama, a “montar” ya que no encajaba uno de los travesaños pero bueno..yo sudaba de eso. Él, sus abdominales si si..los seis y su sonrisa Vitaldent se fueron..y yo..no cabía en mi de gozo de poder dormir. Me acosté con toda la ropa. TODA! he de recordar que mi mamaíta me hizo ponerme vaqueros negros largos por si acaso hacia fresquete…si…fresquete…Pues así tal cual..yo con toda mi moral..me autosugestioné para inflar el colchón dé mi saco dé dormir. Me dije a mi misma qué si había sobrevivido a largos veranos al sol, inflando animalitos descomunales para flotar en la piscina, podía inflar ese dichoso colchón! No sé de donde saque fuerzas pero lo conseguí!

Pueeeees como cuatro o cinco horas después..lo normal que dura una siesta me levanté…o mejor dicho me cuarteé. Y digo cuarteé porque he visto desiertos con mas agua que yo en el cuerpo. Vamos, en mi vida me ha pasado algo así, creo que deliré mientras dormía pues ese calor no era normal.
Tenía la boca pastosa, pastosa nivel: no he probado el agua en milenios. Mi lengua era lo mas parecido a una tira de velcro, a la tira áspera no a la suave, me sentía como una lentilla reseca, arrugada y tiesa después de dejarla al sol. Cuando conseguí DESPEGARME de mi cama ya que adelgace 5 kilos solo en sudor, averigüe el porqué de mi calentura. La habitación era la más alta, estaba dando el sol de lleno en el techo y gran parte de los inmensos ventanales sin cortinas de la habitación… Y en el techo había una enorme cristalera… Vamos..me sentía como una hormiguita cuando está bajo el abrasador rayo de una lupa al sol del medio día, es decir, chamuscada, no sé cómo no se me quemó el pelo pero apunto estuve de morir deshidratada.

Cuando intento recobrar el conocimiento después de tener el cerebro como una kartoffel cocida..me llaman para cenar..a las siete..A las siete?! Si, a las siete. Y iba en serio! Nadie se marcaba ningún farol no…ya tenían la cena hecha..y me miraban con cara de qué me pasaba. Obvio..había perdido mogollón de líquido. Conclusión, me puse a cenar…mas pegajosa que un caramelo chupado y encima había para cenar..palitos de merluza. Para eso no sé ni porqué me levanté. Me atiborré a judías verdes que preparó el francés de los calzoncillos y me fui a la ducha a recuperar todo el agua que perdí.

Como era un gimnasio público, las duchas eran obviamente..colectivas, no había cabinas con puertas no, TODAS JUNTAS. Claro..pedí turno para entrar sola..y cuando por fin le cojo el quite a la ducha y me motivo mientras me enjabono, cruza todo el baño la líder del camp. Emmmmm..yo estaba terminando menos mal de ducharme y ella se puso a quitarse la ropa con toda la confianza del mundo y se puso a ducharse a mi lado. Me puse roja como un tomate por dos cosas, la primera, se pasó por el forro lo de mi ducha en solitario y lo segundo, aun  o me sabía su nombre y ya la había visto entera. O.O

Esa noche..siempre la recordaré..nunca jamás se irá de mis recuerdos, ni de aquí mi señor blog, y es que…aunque me duché…a la mañana siguiente, me levantaron mega temprano y encima…volví a estar empapada en sudor. Por la noche no corrió ni un ápice de viento…nada..ni un mísero ventilador de los chinos, nada…A partir de esa noche pensé que me consumiría, que no habría ni una sola noche fresquista..no..

Pero me equivoqué

CONTINUARÁ

Un comentario en “Primera noche en Marienbachzentrum

  1. Tu querida madre no puede parar de reír al leerte… vaya tela, con la experiencia, te imaginas que el que se pasa por el forro lo de la ducha “alone” es el checo tableta??? Estarias deseando tener a mano los preciosos vaqueros negros… No ????

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